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La visión artificial es una realidad
El implante cuesta unos 75.000 dólares
Ya en 1751 Benjamin Franklin predijo, en el informe del experimento con el que descubrió la electricidad, la invención de un sistema de visión artificial capaz de devolverles la vista a quienes la hubiesen perdido en un accidente. Hoy, el sueño de Franklin se ha vuelto realidad.
En la conferencia inaugural del 48° Congreso de la Sociedad Norteamericana de Organos Artificiales (Asaio), que comenzó anteayer en Nueva York, el investigador norteamericano William H. Dobelle presentó ocho pacientes a los que se les implantó una versión mejorada del primer sistema de visión artificial en el que lleva invertidas tres décadas de trabajo.
El prototipo, apodado "Dobelle Eye", consta de una diminuta cámara digital que se monta en los anteojos del paciente; conectada a una computadora portátil traduce las imágenes en señales eléctricas y las envía a un dispositivo implantado en la región del cerebro llamada cortex visual. El resultado es una visión acotada que permite la autonomía del paciente.
De los ocho pacientes que recibieron la nueva versión del dispositivo, uno es argentino: Edmundo, de 51 años, perdió la vista a los 22, en un accidente automovilístico. En abril, tras una operación de cuatro horas realizada en un centro que el Instituto Dobelle posee en Lisboa, Portugal, Edmundo volvió a ver.
En la breve y apurada conferencia que dio el doctor Dobelle anteayer en Nueva York, dijo que proximamente su sistema de visión artificial dejará de ser un prototipo experimental y será comercializado. Su costo: 75.000 dólares.
El peor de los miedos
"La ceguera suscita más temor entra la gente que cualquier otra afección, a excepción del cáncer o el sida", escribió el doctor William H. Dobelle, en la introducción del estudio publicado dos años atrás en la revista de la Asaio, en él dio a conocer los primeros resultados de sus trabajos.
En dicho estudio, Dobelle afirmaba haber desarrollado "la primera prótesis visual que le provee visión artificial a un voluntario ciego, al conectar una cámara digital de video, una computadora y dispositivos electrónicos asociados al corte visual de su cerebro".
Jerry, de 62 años, el primer paciente en recibir el implante que le devolvió la visión, logró sortear una serie de pruebas destinadas a demostrar la utilidad de este dispositivo para permitirles a las personas ciegas recupear la autonomía perdida: fue capaz de desplazarse sin ayuda en ambientes familiares como el subterráneo de Nueva York, e incluso leer un texto escrito en letras de cinco centímetros de alto, emplazadas a un metro y medio de distancia.
Sin embargo, las habilidades visuales alcanzadas por los pacientes implantados en abril con la nueva versión del "Dobelle Eye" fueron aún más sorprendentes: cuatro pudieron volver a ver en colores y uno fue capaz de conducir un automóvil en un circuito cerrado.
Un Nobel en camino
"El concepto básico del dispositivo desarrollado por el doctor Dobelle es decodificar las señales eléctricas que normalmente llegan al área de la visión del cerebro, ubicada en el lóbulo occipital, desde la retina", explicó a LA NACION el doctor Pablo Argibay, experto en órganos bioartificiales del Hospital Italiano, que presenció la conferencia que el investigador norteamericano dio en Nueva York.
"Los bioingenieros estudiaron este proceso mediante técnicas de potenciales evocados, y lograron decodificar las señales de una cámara de televisión, de tal manera que puedan ser interpretadas por el cerebro -continúa-. De este modo, el cerebro lee un sistema de sombras y matices que permiten una visión limitada."
Vale aclarar que este dispositivo sólo es de utilidad para aquellos pacientes ciegos que conservan intacta una región del cerebro denominada cortex visual.
Para Argibay, "lo más revolucionario es que esta técnica puede ser aplicada a cualquier prótesis, siempre y cuando se conozcan las señales que la gobiernan. En un brazo artificial, por ejemplo, se podría no sólo gobernar sus movimientos, sino también hacer que el cerebro sienta lo que el brazo toca."
Según este especialista, la investigación en torno de la robótica, las redes neuronales y la neurobiología se están fusionando, y en un futuro esta alianza no se traducirá sólo en nuevas prótesis: "En unos cuantos años uno puede pensar en el desarrollo de robots humanoides controlados por señales cerebrales".
Para Argibay, no hay dudas de que la neuroprótesis es una disciplina que aspira al premio Nobel. ¿Será el doctor Dobelle el primero de sus cultores en obtenerlo?
Por Sebastián A. Ríos
De las Redacción de LA NACION
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